A veces no sé en qué momento
la vida se volvió tan silenciosa,
como si todo lo que fui
se hubiera quedado
esperando en algún rincón de mí.
Camino entre días que pasan
sin hacer ruido,
con sonrisas que intento sostener
y pensamientos que prefieren quedarse
callados.
Pero dentro…
muy dentro,
hay algo que aún respira despacio,
como una luz que no se apaga,
aunque nadie la vea.
Y entonces entiendo
que no todo está perdido,
que incluso en lo más quieto
también nace algo nuevo.
Porque el alma
no siempre grita,
a veces…
solo espera
el momento exacto
para volver a empezar.
– Camu van Leeuwen –



