Hay personas que llegan a nuestra vida
sin hacer ruido…
sin prometer eternidades,
sin intentar salvarnos de nada.
Y aun así,
su presencia se convierte en refugio.
Son esas personas con las que el silencio no incomoda,
con las que una taza de café, una caminata lenta
o una conversación sencilla
pueden reparar un día entero.
A veces la vida pesa demasiado…
las responsabilidades cansan,
los recuerdos duelen
y el corazón aprende a esconder lo que siente.
Pero entonces aparece alguien
capaz de mirarnos con ternura,
de abrazar nuestras grietas
y recordarnos que todavía existen lugares seguros para el alma.
Y es ahí,
en medio de tanta prisa y tanto ruido,
cuando entendemos que los afectos sinceros
siguen siendo el hogar más bonito que existe 🤍
✍️ Autoría: Camu van Leeuwen




