Todavía me río fuerte
aunque la vida me haya enseñado
lo frágil que puede ser todo.
Todavía me emociono
con un mensaje bonito,
con una canción vieja
o con una idea nueva para crear.
He aprendido que crecer
también significa despedirse,
preocuparse,
resolver problemas
y seguir adelante
aun cuando el alma pide descanso.
Hay días donde el cansancio pesa,
donde el miedo aparece silencioso
y el corazón quisiera detenerse un momento.
Pero aquí sigo.
Con mis recuerdos,
mis pérdidas,
mis dudas
y mis ganas de no rendirme.
Porque todavía creo
en los abrazos sinceros,
en las risas inesperadas,
en volver a empezar
y en esos pequeños momentos
que hacen que todo valga la pena. ✨




