A veces me descubro pensando demasiado en todo…
en lo que falta,
en lo que podría salir mal,
en aquello que todavía no llega.
Y sin darme cuenta, dejo escapar pequeños momentos
que también merecen ser vividos.
He aprendido que la vida no siempre avisa cuándo detenerse a respirar.
Que incluso en medio del cansancio, del calor, de las preocupaciones y los días pesados…
todavía existen instantes simples capaces de abrazarnos el alma.
Un café tranquilo.
Una canción suave.
Una conversación sincera.
El silencio después de un día largo.
Quizá vivir no sea tener todo resuelto,
sino aprender a caminar aun con dudas…
pero con el corazón un poco más ligero.
— Camu van Leeuwen —




