Hoy entendí
que empezar de nuevo
no siempre significa tener fuerzas…
a veces significa simplemente
no rendirse.
Hay días en los que el alma pesa,
en los que cuesta sonreír
y hasta respirar parece cansancio.
Pero incluso en medio del dolor,
la vida nos susurra bajito:
“todavía hay algo bonito esperándote”.
Y entonces uno vuelve a levantarse.
Despacio.
Con miedo quizá…
pero con esperanza.
Porque sanar no es olvidar,
sanar es mirar las heridas
sin dejar que definan nuestro futuro.
Cada inicio trae consigo
una pequeña luz escondida.
Una oportunidad para crecer,
para abrazar lo aprendido
y para volver a florecer
a nuestra manera.
– Camu van Leeuwen –




