Entre Líneas

El mensaje que nunca envié

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A veces no es el orgullo…
es el miedo.

Tenía el mensaje escrito desde hace horas.
Lo había leído una y otra vez, cambiando palabras, borrando frases, intentando que sonara perfecto… aunque en el fondo sabía que no existía una forma perfecta de decir lo que sentía.

El cursor parpadeaba, impaciente.
Como si también quisiera una respuesta.

“Te extraño.”

Tan simple. Tan difícil.

Pensó en todo lo que había pasado, en las cosas que nunca se dijeron, en los silencios que pesaron más que cualquier discusión. A veces las historias no terminan, solo se quedan en pausa… esperando algo que tal vez nunca llegue.

Suspiró.

Miró la pantalla una última vez…
y bloqueó el celular.

Porque hay mensajes que no se envían,
pero que se sienten todos los días.

A veces lo que no decimos… también habla.